Tan visionario como son mis sueños, he vuelto a tener contacto con algunos compañeros de colegio. Los chismes de fulanito y sutanito son lo más morboso e importante de nuestras conversaciones.
Y no olvidar recordar a las chicas del colegio al cual únicamente molestábamos (nada de levantar faldas o pellizcos al trasero, eso solo entre nosotros). Hey!, y que de aquella chica que nunca te paró bola, hey, que se vaya ella y él a la mierda, pero y que cuenta tu hermana!, hey, ahora tu vete a la mierda.
El colegio también es visionario, ahora lo recuerdo, el chavo, hijo de puta que un día me puso de cabeza en un rio, que tenía poco agua y mucha piedrita y roquita que cantaban, hey!, esto te va a doler…en caso vivas. Un loco en extremo, hasta la cara la tenia de loco, el tipo ingresó a la UNI a no sé qué y con no sé cuantos.
Pero a quien va este post es a él, el tipo con anteojos de lunas de poto no de botella, sino de puerta de vidrio de banco, con la voz entre un chico de 16 años (que en realidad esa edad debería tener) y un tipo muy rudo de 16 años (que era la edad promedio). Él era el matemático por excelencia, su cara lo delataba, aparte de las puertas de banco en sus ojos, claro está. Todos los matones y palomillas, siempre caían rendidos a sus pies en situaciones donde se requería una puerta de banco. No era mi caso, siempre he sido orgulloso, además no pertenecía a la élite, o sea conmigo podía darse el lujo de mandarme a la mierda y yo tendría que irme a la mierda. Pero recuerdo que alguna (una) vez conversamos (el conversó, yo no entendía nada), en fin, ya al acabar el cole aún lo veía de vagonetas, respiro para mí, porque yo andaba en las mismas, los otros compañeros, ya estaban estudiando “algo”, y yo “algo” pensaba hacer con mi vida , había quedado traumado con el cuarto de torturas, ese de una puerta, un docente, y compañeros que se reían de la brutalidad de uno, había oído hablar de la universidad de la vida (vaya mierda de tercer mundo, me la creí), en fin, otro post narrará mis vivencias, este post es del chico con anteojos y puertas y voces.
Me enteré que ingresó también a la UNI al poco tiempo que lo vi vagabundeando, puta madre, hey juan!, sabes lo del pumpky, si webón, entró a la UNI el científico. Y es aquí, donde el post tiene real importancia, que su chapa (apodo) siempre fue científico. Pero unos mocosos de mierda como nosotros hablábamos pura cojudeza (algunos aún lo hacemos), y una de ellas era esa. Lo llamábamos científico.
El libro Fermat’s Last Theorem de Simón Singh, 1997, habla respecto al tema y dice:
La idea clásica de una demostración matemática consiste en partir de una serie de axiomas o afirmaciones que pueden considerarse ciertos o que por evidencia propia lo son. Después, con una argumentación lógica y progresiva, se puede llegar a una conclusión. Si los axiomas son correctos y la lógica es impecable, la conclusión final es innegable. Esta conclusión constituye un teorema.
Las demostraciones matemáticas se basan en este proceso lógico y, una vez probadas, son ciertas hasta el fin de los tiempos.
Las teorías científicas no pueden demostrarse jamás con una rotundidad tan absoluta como ocurre con un teorema matemático.
A lo sumo se las considera muy probables en base a la evidencia de que se dispone. La llamada demostración científica se fundamenta en la observación y la percepción, pero tanto una como otra son falibles y sólo se aproximan a la realidad.
O sea que la estuvimos cagando por mucho tiempo, condenando a un hombre a ser un científico siendo este un neto matemático.
LO SENTIMOS mi querido amigo nerd, donde estés…porque debes tener unos 27 o 28 años y según se dice, los matemáticos tienden a morir jóvenes, ahora si quieres te llamamos científico, y vivirás más tiempo (eso aún no está comprobado).